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Tragarse el semen, ¿sí o no?
El semen esconde multitud de mitos y leyendas, y muchos de ellos nos llevan a hablar sobre si debemos o no tragarnos este fluido viscoso y presente en la eyaculación.
El semen es ese líquido viscoso y blanquecino que expulsamos a través de la uretra cuando eyaculamos en una relación sexual.
Uno de los componentes del semen son los espermatozoides, que son las células reproductoras masculinas y que se encuentran suspendidos en líquido seminal. Este líquido seminal es el 90% del semen, y los espermatozoides únicamente un 10%.
¿Cuántos espermatozoides tiene el semen? Pues varía en cada persona, pero se mueve siempre entre los 50 y los 150 millones por mililitro de semen. Además, hay linfocitos y células epiteliales desprendidas de la pared de los conductos por los que pasa el semen.
A su vez, el líquido seminal se compone de líquido de la vesícula seminal, de líquido prostático y de líquido preseminal.
A nada y a muchas cosas. Es decir, no podemos hablar de un sabor característico, porque no tiene un sabor único, sino que varía en función de la alimentación de su portador.
No obstante, sí podemos hablar de 4 grandes sabores para el semen:
Como te hemos contado, la alimentación puede definir el sabor de tu semen. Y dentro de la misma, hay alimentos que van a favorecer que el sabor sea mejor. Una dieta rica en verduras, hortalizas, frutas o bebidas azucaradas, hace que sea más suave o incluso que presente un sabor neutro.
Si no quieres un semen con mal sabor, deberías evitar el café, el tabaco, el alcohol, los espárragos y las espinacas. No olvides que puedes usar lubricantes con sabores durante el sexo oral, algo que hará que el sabor general del acto sexual sea estupendo.
Estamos ante un caso similar al sabor, su olor también depende de los hábitos de vida de las personas. En todo caso, aquí sí encontramos un olor más "normal" que recuerda al olor a cloro. Suele ser el más normal y signo de un esperma sano.
Pero hay más posibilidades:
El semen mantiene los nutrientes de aquello que hemos comido en nuestra dieta. Por ello, nutricionalmente hablando, no es malo. Pero, además, también incluye nuestro ADN y puede contagiar infecciones de transmisión sexual.
Por si estás pensando, que no creemos, en alimentarte de semen, debemos decirte que una eyaculación normal tiene 10 calorías. ¡No engorda nada!
Los factores clave para mejorar la calidad y cantidad son llevar una dieta saludable, hacer ejercicio de forma habitual y hasta practicar sexo con frecuencia.
Lo habitual en una eyaculación es expulsar entre 1,5 y 4 ml de semen, aunque es una cifra que puede variar en función del tiempo que hay durante eyaculaciones, el tiempo de excitación, cuánto tiempo llevemos sin eyacular y hasta el nivel de estrés.
Aunque el color característico del semen es ese blanco “hueso”, sí puede variar el mismo, siendo casi siempre síntoma de alguna lesión o infección. El color puede cambiar también si eyaculas con frecuencia.
Si realizas sexo oral con una pareja sana, tragar semen no tiene ningún riesgo para la salud. Sin embargo, si esa persona sí tiene alguna ITS, el riesgo es alto; por sexo oral se pueden transmitir herpes, clamidia, gonorrea, hepatitis B, VPH y, aunque con un riesgo bajo, el VIH.
Respecto a esta última posibilidad, y aunque reiteramos que el riesgo es bajo, conviene saber que puede aumentar si en el sexo oral interviene alguna herida con sangre en la boca.
La mayoría de las veces cuando alguien se lo traga no pasa nada. En otras ocasiones, se puede producir un ligero dolor de estómago o incluso una diarrea, pero son casos super aislados.