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Los pies y el placer, una relación explosiva

Prácticas eróticas

14/09/2021

Los pies y el placer, una relación explosiva

Qué es el fetichismo de pies

El fetichismo de pies es una forma de parcialismo; lo que se traduciría como la atracción erótica hacia una parte concreta del cuerpo, los pies en este caso. Se trata de uno de los fetiches más comunes, especialmente entre los hombres, pero no en exclusividad.

Esta atracción erótica no tiene una lectura freudiana (miento, sí la tiene), realmente es sólo una opción más dentro del gran abanico de posibilidades que nos brinda la sexualidad. No existe una motivación única para éste u otros fetiches, igual que no existe para que nos sea más placentero comer chocolate o aceitunas. Determinamos nuestros gustos, en gran medida, por experiencias, pero creo que algunos de esos gustos o fetiches, simplemente, nos eligen.

Si te excitan los pies, te excita que te los estimulen, estimular con ellos o sentir que aman los tuyos, no le des más vueltas y disfruta tu fetiche con quien sienta la misma pasión que tú.

Zonas erógenas de los pies y sus puntos clave

Los pies tienen una gran importancia en nuestra anatomía. No sólo sustentan nuestros cuerpos, sino que cuentan con gran sensibilidad y una conexión sensorial con nuestros órganos. La reflexología, no en vano, se centra en la activación de estos receptores para tratar dolencias o afecciones físicas de muchas clases.

Este no es el lugar para valorar su efectividad, pero sí es un hecho que la presión o masaje sobre determinados puntos en los pies es capaz de incentivar la estimulación sexual; e incluso, en algunos casos, provocar orgasmos.

Podríamos considerar los pies como una zona erógena en su conjunto, no obstante, hay puntos clave más sensibles o receptivos a los mimos.

La línea de la base de los dedos, previa a la almohadilla, es muy sensible y acepta muy bien los roces. Los dedos de los pies, ya sea con las manos o con los labios o lengua, son también muy sensibles, proporcionando placer y cosquilleo a partes iguales. El masaje en el talón, la cara interna del tobillo o la zona del talón de Aquiles permite más presión y determinación sin perder el placer a obtener.

Los cuerpos y gustos son diferentes, nada como explorar los pies de tu amante para descubrir qué zona es más sensible, y encontrar la mejor manera de estimularla.

fetichismo de pies

Cómo dar placer con los pies

Existen diversas formas de dar placer con los pies (o a ellos), incluso casi infinitas si se cuenta con una imaginación motivada y verdadera adoración. Aquí te presentamos algunas de esas formas para disfrutar, sea a ti a quien le gusten, o seas quien desea estimular a su pareja con ellos.

La higiene es fundamental

La higiene es un paso fundamental para cualquier encuentro erótico, y con los pies en el juego no iba a ser menos. Este punto no se centra sólo en darles un agua con algo de jabón, sino que puede ampliarse a un cuidado más exhaustivo: uñas recortadas, pintadas, pies hidratados…

Cada amante de los pies tiene su estilo y pie ideal, incluso hay quien se excita con los pies sucios o descuidados, disfrutando mientras hace una pedicura, por ejemplo. Diría que, salvo las excepciones en las que los olores o suciedad entren en el parámetro de la excitación, ¡qué menos que tenerlos limpios!

Masajes y lametones en los pies

Los masajes son una genial herramienta sensitiva. No sólo se emplean para relajar, que también, sino que pueden ser sinónimo de dedicación. Una forma de representar la atracción hacia la persona, o los propios pies en sí, además de un paso en la estimulación erótica.

Dar lametones en los pies aporta un tacto diferente, pero también la humedad y el cambio de temperatura al juego. Se puede lamer de manera fugaz, o recrearse en la curvatura del arco, la almohadilla e incluso entre los dedos. Prueba a intercalar las manos y la lengua durante el masaje.

Masaje en la espalda con los pies

Puedes masajear la espalda de tu amante con los pies. Puedes optar por un masaje suave, como si de caricias se tratara. Para ello siéntate en una silla o similar, que tu amante se tumbe a la altura de tus pies, y paséalos con calma.

Otra opción posible es más fuerte, y requiere de ciertas precauciones. Con tu amante boca abajo, colócate de pie sobre su espalda, marcando los pasos o con movimientos profundos. Ojo, debes tener cuidado, nadie quiere acabar en urgencias.

Para ambos casos puedes servirte de aceites de masaje, de esta manera los pies deslizarán mucho mejor y los movimientos serán más fluidos y placenteros. De paso, se te hidratan los pies.

Masaje en los genitales

Los genitales son también susceptibles de recibir masajes o atenciones por parte de los pies. Aquí se vuelve mucho más importante una buena higiene, además de las uñas cortas y pies suaves para no dañar la piel o las mucosas.

Para él

Acariciar el pene con los pies, juntos o por turnos, puede ser muy excitante. Si el hombre es fetichista de pies no sólo tendrá la visión de tus pies, sino el tacto en una de sus zonas más erógenas. Ten cuidado con las presiones, y ante la duda mejor suave, seguramente quiera volver a utilizarlo para otra cosa.

Para ella

Rozar la vulva o el clítoris puede ser todo un descubrimiento, en especial cuando ella es fetichista, pues es posible que se tenga cierto deseo incluso de obtener penetración en la vagina por parte de uno o más dedos de los pies.

placer y pies

Otras formas de dar placer con los pies

Ya imaginarás que existen muchas formas de dar placer a los pies, y no todas son necesariamente sexuales. Seas o no fetichista de pies, seguro que en algún momento has sentido alivio al masajearte los pies. Pero, como comprenderás, a este artículo he venido a contarte cosas más eróticas.

Boca y pies, la mejor combinación.

Juguetear con la lengua en los pies es una de esas opciones eróticas. Bien sea que tu amante se introduzca tus dedos en la boca, que lama tu pie, mordisquee el talón… Tengas o no especial atracción por la estimulación en los pies, puede despertarte los sentidos.

Tomar el control y ser tú quien introduce un dedo del pie en la boca de tu amante, siempre consentido, también es una forma de explotar ese fetiche y las sensaciones que provoca en su cuerpo. Todo ello sumado a cierto toque sumiso por su parte, y dominante por la tuya.

Footjob

Traducimos footjob, literalmente, como trabajo de pies. O lo que es lo mismo, masturbar con los pies. Aunque puede aplicarse tanto al pene como a la vulva o vagina, lo más habitual es entenderlo como la masturbación del pene.

Para esta práctica, además de ser recomendable tener los pies suaves, hace falta cierta habilidad y una gran resistencia en las piernas para mantener el ritmo. Tampoco debes olvidar el lubricante, fluido es mucho mejor.

La idea es masajear o masturbar el pene siguiendo el ritmo que haríamos con la mano. Con ambos pies se sujeta el pene, y se recorre de arriba a abajo con ellos. También puede acariciarse el glande con la planta del pie, o variar la presión que se ejerza al abrazar con ambos pies durante la estimulación.

Juego con los dedos

Los dedos de los pies son sensibles, pequeñitos y muy accesibles. Se pueden estimular durante la penetración, pero también durante otras prácticas eróticas, e incluso dedicarnos por completo a ellos. Con las piernas relajadas, puedes dejar que tu amante juguetee con tus dedos, que mueva los pies a su antojo para llegar a todas partes.

Esto puede ser tan excitante como cosquilleante, así que si tienes muchas cosquillas, prepárate para aguantarlas mientras disfrutas del placer de los pies.

Tickling

Si te encantan las cosquillas, tienes que probar el tickling. Esta práctica se trata de un fetiche por las cosquillas en general, pero que habitualmente se aplica en los pies; la zona del cuerpo con más cosquillas por centímetro cuadrado.

Mejor si puedes retener los pies de tu amante, así evitas patadas involuntarias durante el juego. Para provocar las cosquillas, que generarán esa excitación sexual, puedes hacer uso de las manos, pero también de otros elementos. Una pluma, un vibrador, una rueda Wartenberg, un cepillo de dientes, un peine… También puedes usar aceites o geles estimulantes para aumentar las sensaciones.

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