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¿Sabes cuáles son los fetiches más comunes?

Prácticas eróticas

14/09/2021

¿Sabes cuáles son los fetiches más comunes?

Entre la infinidad que podemos encontrar, existen unos fetiches más comunes que el resto.

Ojo, eso no quiere decir que unos sean mejores o peores que otros. Atiende, única y exclusivamente, a la popularización de dichos fetiches; en gran parte por el cine convencional, pero también para adultos.

Veamos, pues, esos que más atención popular perciben.

Cuero

Las prendas de cuero siempre han tenido ese halo sexy y morboso; no en vano resulta muy recurrente en algunos entornos, como el BDSM. Pero más allá de un ambiente erótico-festivo, sea una chaqueta de cuero o parte del mobiliario, es un material que inspira sensaciones.

Su tacto, su olor, la manera en que se ajusta al cuerpo, cómo se siente sobre la piel… Tan excitante como práctico. ¿Acaso has tenido algún problema para limpiar manchas de un pantalón de cuero…?

Piercings

Los piercings resultan llamativos y, según la zona donde estén o los ojos que miren, pueden ser excitantes.

Entra en juego muchas veces la imaginación, quizá no tanto con un piercing en la nariz como con uno en el ombligo, la lengua o el pezón. Los genitales tienen su público, pero no hace falta llevarse la aguja a la entrepierna para poder hacer que alguien se derrita, sea con el piercing notándose a través de la camiseta, o jugueteando con la lengua.

En mi adolescencia se puso de moda, y estoy segura de que hubo más de una, y más de mil personas, a punto de que les entablillaran la lengua de todo lo que la movían para lucirlo.

Lencería

La lencería es un clásico, uno de los fetiches más comunes y conocidos. La forma en la que se ensalza el cuerpo de la persona que lo lleva, no sólo de manera externa, sino cómo puede variar su percepción de sí misma; pocas cosas tienen ese efecto, sobre todo cuando en muchas ocasiones son pocos los ojos reservados al espectáculo.

Con estas prendas nos acercamos a lo prohibido, aunque quizás ahora ver un sujetador o una braga con transparencias no sea tan estimulante y llamativo como hace 15 años (¡ay, qué mayor soy!); pero antes, el sólo hecho de que se asomara el tirante por la camiseta o se transparentara bajo la camisa era para hacer saltar las alarmas del erotismo. Y, afortunadamente, aún hay personas enamoradas de ello.

fetiche tatuajes

Tatuajes

Los tatuajes, como los piercings, pueden servir para llamar la atención sobre una parte concreta del cuerpo. Por supuesto, su finalidad principal no es servir de faro para los flirteos, pero pueden convertirse en iniciadores de conversaciones.

Más allá de ese punto social, hay quien siente atracción hacia la tinta en la piel. El misticismo de algunos tatuajes, su ubicación, la fantasía de recorrerlos con los dedos o la lengua, sin necesidad de que se encuentren en zonas genéricamente eróticas.

Pies

El fetiche hacia los pies es uno de los más conocidos. De hecho, le dedicamos un artículo hablando sobre “Los pies y el placer, una relación explosiva“.

Ya sea viéndolos, acariciándolos o incluso lamiéndolos. De manera más frecuente se aprecia una atracción hacia pies cuidados y bonitos, pero también hay quien adora unos pies faltos de pedicura, por los cuidados que desean aplicar por su propia satisfacción.

Zapatos

Muy relacionado con lo anterior están los zapatos. La altocalcifilia evoca no sólo la parte visual, sino que puede proveer de fantasías inspiradas en el poder o la elegancia. Frecuentemente se asocia con zapatos de tacón, excitándose con su visión o dejándolos puestos mientras se tienen relaciones sexuales; pero también existen personas que se estimulan con ellos, o contra ellos.

Que lo habitual sobre el fetiche de los zapatos derive hacia los de tacón, no quiere decir que otro tipo de calzado no pueda inspirar, de igual manera, fantasías y placeres.

Cabello

El cabello tiene un papel importante en el juego de seducción. Nadie dice que una cabeza pelada no tenga su atractivo también (porque lo tiene, vaya si lo tiene), pero ese coqueteo con el pelo, acariciarlo e incluso dar pequeños tirones en un momento dado es otro de los fetiches más comunes.

Se le llama tricofilia, y es extensible a todo el vello del cuerpo. Sentir atracción hacia la melena, el vello del pubis o la barba puede motivar muchas e interesantes fantasías.

Disfraces

Oh, los disfraces. Dejando de lado las versiones porno de cualquier profesión, este fetiche siente atracción por una apariencia que recuerde a un personaje o profesional. Medicina, albañilería, hostelería, princesas Disney… Cualquier disfraz es válido si quienes interactuáis estáis conformes.

Eso sí, cuidado con los carnavales y Halloween, no sea que se nos vaya de las manos la imaginación y confundamos una fiesta social con una orgía.

Juego de roles

Los juegos de roles guardan cierto parecido con el fetiche de los disfraces, aunque diría que tienen un campo de acción más grande.

No sólo cuenta el disfraz, sino que es el personaje lo que motiva, lo que atrae, lo que le da la chispa al juego. Si con los disfraces nos valdría una bata para simular ser médico, en un juego de rol iríamos más allá y exploraríamos una fantasía llena de detalles.

Hasta que no lo pruebas no te das cuenta de lo poderoso que puede ser ese juego de personalidades. Y también del poder que puede tener que se te dé bien la actuación. Define tu personaje y defiéndelo, no es necesaria parafernalia elaborada, con redibujar tu personalidad puede valer para iniciarse en este fetiche. ¿El límite? El que tú y tu amante queráis ponerle, siempre sabiendo qué forma parte del juego, y qué es una realidad.

No te pierdas el artículo de Curiosidades sobre fetiches, seguro que te parecerá interesante ampliar información.

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