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A estas alturas, no creemos que haya que desmitificar nada en cuanto al sexo y el placer femenino. No obstante, quizá sea necesario hacer un rápido repaso sobre qué es importante en relación a su estimulación, para no pasarnos ni por exceso, ni por defecto.
Podemos definir las zonas erógenas como aquellas partes del cuerpo que, por su especial sensibilidad, al ser acariciadas, besadas o rozadas, producen placer y estimulan sexualmente de forma especial debido a su mayor cantidad de terminaciones nerviosas.
Pero ni para todos tienen la misma importancia las mismas zonas erógenas, ni para todos lo que se define como zona erógena lo es, ya que ciertas personas tienen preferencia por alguna parte concreta de su cuerpo para ser estimulada, y otras sin embargo, resultan molestas.
Las caricias son esenciales para alcanzar el clímax, pero no siempre es necesario acariciar con las manos. En el sexo todo el cuerpo es perfectamente válido para acariciar otro cuerpo.
Podemos pensar en las caricias que se realizan con la lengua, suavemente y de forma ligeramente húmeda, las caricias con el pie descalzo por debajo de la mesa, o cómo acariciar con besos que no llegan a serlo.
Lo esencial, y que no debemos olvidar nunca, es que las zonas erógenas varían enormemente de una persona a otra, así como el tipo de estimulación que buscamos. Por eso la comunicación, verbal y no verbal, es el punto clave.
Quizá hayas tenido una pareja a quien le encantaba que le mordisqueasen suavemente los pezones y otra a quien el mero roce del pecho le produce cierto reparo y no placer, y lo mismo con el resto de zonas.
Son las áreas del cuerpo más sensibles a la estimulación erótica, al ser excitadas pueden conducir al orgasmo, o sensación máxima de placer sexual.
El clítoris se excita mediante caricias y movimientos circulares suaves, y ya que es una zona muy sensible del cuerpo, puede producirse malestar o sensación de desagrado si la caricia es demasiado intensa o directa. Por eso lo ideal es colocar dos dedos alrededor del clítoris, sin tocarlo de forma directa, sino rodeándolo mientras se hacen círculos.
La vulva permite una estimulación más intensa ya que aun cuando también es una zona muy sensible, al ser más amplia permite un mayor juego de caricias y fricciones. Es una zona que va muy unida al clítoris, por lo que una buena estimulación de la vulva afecta también a la del clítoris; por ejemplo, cuando restriegas un cuerpo con otro.
No cabe duda de que un buen beso es lo que más te acerca a un orgasmo.
El cuello es una zona delicada del cuerpo, y tanto este como la nuca, son zonas que si se manejan bien y no tienes demasiadas cosquillas, son altamente erógenas.
El pecho y los pezones son una de las zonas erógenas por excelencia en las mujeres, llegando algunas mujeres incluso al orgasmo con la mera estimulación de los pezones.
Esta zona, al igual que la siguiente, requiere de cierta pericia ya que hay personas que son especialmente sensibles a las cosquillas y no conseguirán excitarse acariciando esa zona concreta.
No hay nada tan erótico como el hecho de que te sujeten fuerte de la cintura ciñendo un cuerpo con el otro. Y si además lo acompañas con un buen beso, la excitación está asegurada.
Las orejas son una zona controvertida, pues si bien hay a quien le encanta que le mordisqueen el lóbulo a otras no les produce tanto interés. Prueba y si es posible, usa las manos para otras áreas.
Las nalgas son también una excelente zona erógena si las acaricias con el conocimiento preciso.
Parece que los pies siempre han sido un fetiche aplicado a ciertas áreas, pero la realidad dista mucho, por lo general, de lo que se cuenta como zona erógena.
Las piernas mejor acariciarlas suavemente o con la lengua o los labios, es mucho más excitante.
El perineo es una zona muy sensible del cuerpo y lo cierto es que resulta más erógeno en los hombres que en las mujeres, aunque al estar cerca de la vulva, acariciarlo puede ser bastante excitante.
Las muñecas son extremadamente sensibles a los besos, y en cuanto a las manos, hay quien se vuelve loco sólo con que le lamas los dedos.
El ano es de esas zonas a las que hay que ir con cuidado, ya que si bien a mucha gente le excita enormemente, a otras personas les resulta muy incómodo, por lo que siempre es mejor empezar suavemente y poco a poco, e ir viendo, o simplemente preguntar.
La masturbación es una forma estupenda de explorar su cuerpo, ya que puedes ir viendo y sintiendo qué cosas le resultan más agradables o menos, y cuáles le resultan más excitantes.
El masaje en pareja también puede ser un buen método de conocimiento mutuo, siempre con la comunicación adecuada.
Resulta muy erótico pensar en una buena sesión de caricias y sexo bajo el agua espumosa de la bañera. El único inconveniente es que debes tener una bañera lo suficientemente grande como para que permita el movimiento.
Los aceites y velas de masaje estimulan especialmente gracias a lo que les rodea, el ambiente, el tacto cálido y el aroma, que son esenciales a la hora de un buen masaje.
Llegarán a ser muy excitantes como juego preliminar siempre que tu pareja no tenga muchas cosquillas.
Cualquier juguete erótico resultará muy estimulante si derrochas imaginación y buen gusto, y en esto no hay más probar, probarse, y el conocimiento mutuo.
Cuando esto ocurre suele ser porque la fricción ha sido demasiado intensa o demasiado continuada, así que es el momento de parar, darle el descanso necesario y cuidar adecuadamente la zona.
Asimismo, es importante recordar utilizar juguetes sexuales de buena calidad, si te interesa puedes explorar nuestra sex shop online.