En qué consiste el fetiche de cosquillas o knismolagnia
La knismolagnia o el fetiche de las cosquillas eróticas no es más que la excitación sexual a través de algo tan sencillo como las cosquillas: bien porque te las hagan, por hacerlas o por el simple hecho de ver cómo las hacen a un tercero.
El nirvana sexual se puede alcanzar con este divertido juego que tendemos a descartar cuando dejamos de ser niños, pero que podemos retomar a través de nuestras relaciones sexuales.
¿Crees que se puede llegar a la excitación a través de las cosquillas? No te pierdas este artículo y lo descubrirás…
Qué hace que las cosquillas sean un fetiche
Las cosquillas pueden ser parte de los juegos sexuales previos o la parte completa de nuestra actividad sexual, porque pueden llegar a hacer que alcancemos el orgasmo.
Además puede ser un reto para la pareja, porque a veces tenemos que descubrir cuáles son los sitios dónde tiene cosquillas, dónde le satisfacen o los puntos que, efectivamente, pueden ser la clave de la satisfacción sexual.
El abdomen, la clavícula, el cuello, los genitales, las axilas, los brazos…Cualquier parte de nuestro cuerpo puede ser la clave para llegar al orgasmo. Por supuesto, la imaginación es nuestra mejor aliada, y no sólo tenemos que valernos de los dedos para hacer cosquillas.
Los juguetes sexuales, una pluma, la boca o cualquier elemento que se nos ocurra puede ser el medio para inducir a las cosquillas de nuestro acompañante.
Por qué la gente se excita tanto con las cosquillas
Las cosquillas provocan, por norma general, risas. Y la risa es contagiosa, por lo que produce placer a la pareja al completo. Y el placer nos lleva al orgasmo, especialmente porque se lleva a cabo a través de una de las partes más sensibles de nuestro cuerpo, la piel.
Pero las cosquillas también se pueden convertir en parte de un castigo. Atar las manos o tapar los ojos nos puede llevar al morbo de no poder impedir que nos hagan cosquillas o no saber dónde nos las van a provocar.
Al final, no deja de ser parte del ritual sexual, y de las normas y reglas acordadas por cada pareja. Porque el juego no tiene límites.
Las cosquillas intensas son seguras
Los riesgos derivados de las cosquillas son apenas destacables, porque no se comparten fluidos y no tiene por qué haber relaciones sexuales de penetración o contacto íntimo.
Si la persona a la que hacemos cosquillas se descontrola, quizás podemos llevarnos un golpe por sus movimientos involuntarios, pero nada que pueda suponer un peligro excesivo.
Es raro, pero sí posible, que demasiada risa pueda provocar que alguien se desmaye o provoque cataplexia (la falta de fuerza en los músculos tras un periodo intenso de risa).
Maneras de elevar las cosquillas a un nivel erótico
Parece sencillo hacer cosquillas. Pero tenemos que tener en cuenta, en primer lugar, el nivel de aguante o resistencia de la otra persona a las cosquillas.
Por ello, para ir entrando en acción y tantear a tu pareja de juegos, es importante controlar el ritmo de las cosquillas. Podemos empezar por hacerlas de forma muy suave y ver cómo reacciona para, a continuación, ir subiendo de nivel.
Igualmente, utilizar de primeras los dedos estará bien para ir calentando el ambiente. Y podemos continuar con elementos como las plumas o los juguetes sexuales.
Tápale los ojos y dispara su sensibilidad
Cuando privas a alguien del sentido de la vista, el resto de los sentidos se ponen en alerta e incluso se agudizan. Así que, para comenzar con este juego, puedes tapar los ojos a tu pareja con un antifaz, un pañuelo o alguna prenda íntima.
A continuación, pasa tus dedos o uñas por alguna parte de su cuerpo por la que creas que puedes activar sus sentidos. Te puedes ayudar de un plumero de marabú para comenzar a buscar las cosquillas a tu compi de juegos.
Activa las vibraciones
Si hemos conseguido activar los sentidos con nuestras manos, es hora de pasar al siguiente nivel.
Es el momento idóneo de pasar a las vibraciones, y para ello nos podemos ayudar de un vibrador tipo bala para descubrir las zonas más delicadas y sensibles del cuerpo del otro. Divertíos encontrando aquellos lugares más íntimos en los que dar placer con un vibrador, y el ambiente se caldeará.
Continúa con otro tipo de vibraciones
No nos alejemos de las vibraciones, porque hay otras maneras de conseguirlas. ¿Has oído hablar de los vibradores líquidos?
Estos compañeros de viaje pueden conseguir que, al aplicarlo con tus dedos sobre la piel de tu pareja, se le ericen los vellos, se consiga mayor sensibilidad en la zona y, por supuesto, la excitación esté aún más cerca.
Humedece la zona
A estas alturas te preguntarás si el placer a través de las cosquillas eróticas puede llegar a un nivel superior. Y la respuesta es afirmativa. Otro compañero para este viaje es el lubricante.
Piensa en una zona del cuerpo vulnerable, sensible y delicada. Humedece esa parte con el lubricante que prefieras y comprueba cómo aumenta la sensibilidad, debido a la reacción que provoca el líquido en la piel.
Sin duda, este momento de vuestro juego será intenso y especial.
Si hablamos de cosquillas y azotes, seguro que se nos vienen a la mente algunos fotogramas de un libro o película de los últimos años que hace subir la calentura de las relaciones sexuales.
Cuida los detalles y utiliza un látigo para repartir cosquillas y algún azote, siempre pactando la intensidad del mismo con tu pareja, mientras buscas compartir un momento íntimo y elevar el nivel. Y recuerda, tienes el control para hacer vibrar a tu pareja.
Cosquillas, pies y placer más allá de la penetración
Las cosquillas nos pueden llevar a conseguir el placer dejando a un lado la penetración.
Tenemos muy asociada la idea de hacer cosquillas en los pies, y es cierto que muchas personas rebosan sensaciones placenteras a través del fetichismo relacionado con las extremidades inferiores.
Debemos dejar de lado la idea de que el placer tiene que llegar a través de nuestros genitales, ya que hay otras partes de nuestro cuerpo nos pueden provocar la mejor de las sonrisas y risas.
El uso de vibradores puede enriquecer la experiencia de aquellos que disfrutan del fetishismo, porque estos juguetes sexuales pueden ser utilizados para estimular las zonas erógenas relacionadas con el fetiche en cuestión o para intensificar las sensaciones en general.
Por ejemplo, en el caso del fetichismo de pies, un vibrador puede ser empleado para masajear y acariciar los pies, proporcionando placer y estimulación adicional. Nuestra sex shop ofrece una amplia gama de vibradores y otros accesorios para complementar tus prácticas fetichistas y potenciar tus encuentros eróticos.
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