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Zona erógenas que no debes pasar por alto

Consejos

18/04/2022

Zona erógenas que no debes pasar por alto

Es el momento de abrir la mente y mirar más allá de los genitales. Cuando pensamos en sexo, y en dar y recibir placer, lo primero que pensamos es el pene, la vulva, el clítoris… Pero oye, el cuerpo humano es extenso y está lleno de zonas erógenas que debemos explorar para encontrar nuevas sensaciones. ¡Hay vida erógena más allá de la entrepierna!

¿Qué son las zonas erógenas?

Antes de nada, queremos definir lo que es una zona erógena. Con zona erógena nos referimos a aquellas zonas del cuerpo que, al ser estimuladas, producen placer sexual. Son erógenas y producen placer porque contienen terminaciones nerviosas o son más sensibles que otras.

Aunque todas las personas, con independencia de su sexo, tienen las mismas zonas erógenas, no todas desarrollan la misma sensibilidad en unas y otras. Por ello, también es importante conocerlas y saber estimularlas.

Hoy te presentamos nuevas zonas erógenas que no estás explorando y que deberías empezar a hacerlo ya para disfrutar de nuevas sensaciones en el sexo.

Los labios y la boca

¡Ay los besos! Nadie puede negar que un buen beso, además de un símbolo de amor y pasión, es super erótico. Todo en tu labio y en tu boca parece diseñado para el placer: el labio inferior, el superior, la lengua, las curvas de su forma, su textura…

La boca es un elemento imprescindible a la hora de practicar sexo oral, por lo que juega un papel importante en las relaciones sexuales. Pero, además, nos puede dar placer en sí misma. Y es que la lengua, en su interior, está llena de receptores sensitivos.

Prueba a jugar con ellos, a experimentar con tu lengua, tus labios… e incluso ayudándote de pintalabios de colores y sabores para introducir aún más nuevas sensaciones.

Las orejas

Un beso, un suave mordisco, un susurro… ¿Quién no se ha estremecido al recibir alguno de ellos en nuestro oído? Seguramente hayas experimentado un escalofrío que puede recorrer todo tu cuerpo y es muy, muy excitante. Esto es así porque los nervios faciales de las orejas comunican con los nervios viscerales y pélvicos del placer.

Evidentemente, puedes jugar con tus orejas en una relación sexual digamos, tradicional, es decir, aquella que ocurre tu casa, tu cama, tu habitación… Pero, dado que estamos hablando de una zona visible, externa de nuestro cuerpo, ¿por qué no experimentarla en situaciones diferentes a las tradicionales? Porque nadie nos impide susurrar algo al oído de nuestra pareja o amante en una fiesta, en el metro, en la oficina… ¡Es super excitante!

Zonas erógenas del cuello.

El cuello y los hombros

Y hablando de orejas… donde acaban ellas, o empiezan, comienza el cuello, que a su vez se desliza hasta los hombros. Esos susurros, besos, lametazos y caricias de los que venimos hablando, son extrapolables al cuello.

El cuello es capaz de enviar señales al sistema circulatorio, aumentando el flujo sanguíneo, por lo que es más receptivo y sensible y, por tanto, más erótico y susceptible de provocar escalofríos de placer.

Pero no te quedes ahí, cuando estés acariciando o besando el cuello, baja hasta los hombros para que el escalofrío sea más completo.

Las nalgas

¿Alguna vez te han dado un cachetazo en el culete mientras realizas el acto sexual? Seguro que sí, porque es algo muy habitual, y no sólo en quienes practican BDSM. Un buen azote puede ser extremadamente estimulante, ya que despierta una estupenda sensación que mezcla el placer con el dolor y sube la temperatura de forma vertiginosa.

A la hora de jugar con las nalgas desde el punto de vista erógeno, puedes hacerlo con tus manos, con tu boca (¡Ay, esos mordisquitos!) o con algunos juguetes sexuales como látigos, cuerdas… Si quieres, puedes echar un vistazo a nuestra sección de juguetes BDSM. La textura del cuero con la piel y los roles incitan a que se activen nuestras zonas erógenas.

Los pezones

Hablamos de una de las mayores zonas erógenas femeninas. Si se sabe estimular bien los pezones, podemos asegurarte que se puede llegar al orgasmo sin tocar ni un momento la vagina. Aquí se encuentran muchas terminaciones nerviosas y estimular los pezones es algo que casi debería ser considerado como algo obligatorio en toda relación sexual.

Es más, incluso si no tienes una pareja sexual, jugar con tus pezones mientras te masturbas es un complemento perfecto un vibrador.

Además, los pezones cuentan con interesantes accesorios en el mercado para jugar con ellos, como pinzas o cubre pezones de lo más eróticos. Puedes encontrarlos en nuestra sección de fetish.

Los pies

Que sí, que sí, que en los pies tenemos muchas cosquillas. Claro, eso es porque tenemos un sinfín de terminaciones nerviosas enlazadas con todo nuestro cuerpo. Si controlamos ese punto de cosquillas, podemos conseguir que un masaje de pies sea absolutamente relajante, erótico y evocador. Y cuando hablamos de masaje, queremos invitarte a que no sólo uses tus manos… ¡Tu boca se lleva muy bien con tus pies!

Aprende a conocer los pies de tu pareja, a saber cuál es ese punto que le da más placer, cuál el que se torna en cosquilla o dolor.

El perineo

Con este nombre se conoce la zona que va desde el final del escroto hasta el ano. Aquí se encuentran los cuerpos eréctiles del pene y el nervio pudendo, que inerva el pene, el escroto y el ano. Por tanto, es una de las mejores zonas para dar placer a un hombre.

Hecha esta presentación, seguramente ya hayas comprendido que estimular esta zona con suaves caricias puede llevarte al cielo del placer. Puedes hacerlo con tus dedos, con la lengua… siempre con suavidad.

Ahora que ya conoces nuevas zonas erógenas de tu cuerpo no tienes excusa para decir que tus relaciones sexuales son monótonas y repetitivas.

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