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El Punto G y cómo estimularlo

Vulva

14/09/2021

El Punto G y cómo estimularlo

¿Qué es el Punto G?

Aunque cueste de creer, este famoso punto de la vagina tiene su polémica. Por un lado hay quienes creen que más que un punto es una zona, otros que se trata de una parte del clítoris, especialistas que dicen que no se encuentra en todas las vaginas, e incluso hay quien niega por completo su existencia por falta de estudios confirmándolo.

Desde aquí nos centraremos en la idea más generalizada, y dejaré que saques tus propias conclusiones tras su búsqueda.

El Punto G (o punto Gräfenberg, nombre del ginecólogo alemán que comenzó su investigación en los años 40) se encuentra en la vagina, entre 2 y 5 centímetros hacia el interior, ubicado bajo el hueso púbico aproximadamente. Se trata de una pequeña protuberancia de tacto ligeramente rugoso que, al estimularla, se hincha y produce sensaciones placenteras.

No confundir con el Punto P, relacionado con la próstata.

¿Cómo encontrar el Punto G?

Ojalá pudiera ofrecerte unas coordenadas específicas, pero la ubicación del Punto G es algo que debes hallar por tu cuenta, investigando en la vagina. Lo que sí puedo darte es un mapa orientativo, para que sepas qué transportes te dejan cerca.

Antes de nada, pongámonos en situación. Nada de querer meter los dedos de pronto para dar con ello; es preciso una previa estimulación sexual, no sólo porque así sea más divertido y deslicen mejor las falanges, sino porque, como te he dicho antes, se hincha con la excitación.

Formas de estimular el Punto G

El Punto G puede estimularse durante la penetración vaginal; no obstante, la mejor manera de ser conscientes de su hallazgo es con las manos. Así que lávalas, acomódate y vamos a por ello.

Estimular el clítoris

Ya he comentado que esta zona requiere un poco de excitación previa para hacerse notar. ¿Qué mejor que acariciar el clítoris para entrar en calor?

Usa los dedos, la lengua o un juguete erótico. Se trata de despertar los sentidos y hacer crecer la excitación lo máximo posible sin pasarnos.

Mover los dedos

Una vez la vagina esté receptiva, la mejor forma de ir a por este huidizo punto es introducir uno o dos dedos con forma de gancho y dirigirse hacia el interior y contra el hueso púbico.

Índice y corazón van bien, pero desde aquí te aconsejo el corazón y el anular. Estos dedos te darán una mejor movilidad y comodidad para estimularlo cuando lo encuentres.

Será necesario que muevas los dedos una vez ubiques el punto. Con este movimiento oscilante se estimulará provocando un placer diferente a otros.

Presionar con suavidad

Otra opción, en lugar de mover los dedos ferozmente en el interior de la vagina, es apretar.

Presiona la zona con suavidad, con pequeñas pulsaciones más o menos rápidas, según lo pida el cuerpo.

Usar la mano entera

Usar los dedos está bien, pero si además empleas la palma, podrás acariciar simultáneamente el clítoris. Sí, como estás pensando, poniendo la mano cual Spiderman lanzando telarañas.

Con un ligero movimiento de muñeca tendrás dos estimulaciones que juntas valen un potosí.

estimular Punto G

Estimular el Punto G por tu cuenta

No voy a mentirte, es mucho más cómodo cuando otra persona busca por ti el Punto G. Cuando en primera persona indagas en la vagina, hay posturas que toman los dedos e incluso las muñecas que se vuelven poco cómodas pasados unos minutos.

Tampoco es igual de bueno el ángulo de acción ni puedes mantener la misma velocidad que podría tener tu amante desde su perspectiva. Pero, PERO, eso no quiere decir que sea imposible estimularlo por tu cuenta.

Quizá venga bien estirar un poco antes, pero es muy satisfactorio cuando lo descubres, lo sientes, lo disfrutas y notas cómo tu excitación aumenta, y con ella la lubricación. Y si eso es muy motivador, imagina que entre movimiento y movimiento terminas eyaculando

Juguetes eróticos y Punto G, una gran combinación

El uso de juguetes eróticos es una de las maneras más cómodas y personalizables de estimular tu Punto G. Puedes variar la intensidad, la velocidad, la profundidad, pero con la ventaja de no exigirte posturas complicadas y, según el juguete, ni siquiera necesitarás las manos.

Los juguetes eróticos para el Punto G tienen una ligera curvatura, diseñada para alcanzar de manera más eficiente la preciada zona.

Dildos Punto G

Con la comodidad de poder gestionar la velocidad e intensidad del juego o la penetración, estos dildos y sus formas curvadas estimulan el Punto G, poniendo mucho más fácil su acceso.

Vibradores Punto G

Con estos juguetes se añade la vibración, no sólo tienes una forma curvada sino que las sensaciones se incrementan así como el placer obtenido. Según cómo sea el juguete, podrás configurar la intensidad e incluso el patrón para que se adapte perfectamente a lo que buscas en cada momento.

Vibradores doble estimulación

Los vibradores de doble estimulación van más allá de la vagina, puesto que también alcanzan el glande del clítoris. Esto facilitará la llegada del orgasmo además de provocar unas sensaciones amplificadas.

Impulsores Punto G

Los impulsores o percutores son relativamente nuevos en el mercado, y su diferencia respecto a los vibradores es que imitan el movimiento de penetración por sí mismos. Ya sea con el movimiento de una sección que sube y baja, o siendo el juguete entero el que se mueva, se puede alcanzar el Punto G sin ningún esfuerzo.

Este tipo de productos puede utilizarse incluso sin necesidad de sujetarlo con las manos. Basta introducirlo en la vagina y dejar que el diseño curvado y/o ligeramente protuberante haga el trabajo por su cuenta.

juguete Punto G

Mejores posturas sexuales para estimular el Punto G

Cada persona tiene sus posturas favoritas, aquellas con las que alcanza un nivel superior de estimulación y, por consiguiente, de placer. Para facilitar la estimulación del Punto G quero darte unas cuantas sugerencias, aunque tendrás que ser tú, probando y probando, quien descubra cuál es la mejor en tu caso para este fin.

  • Estilo perrito: a cuatro patas que diríamos vulgarmente. Permite que el pene o juguete erótico entre directo hacia el Punto G.
  • El misionero con las piernas cerradas: de esta manera se incrementa la fricción entre las partes, y se aumenta la estimulación directa e indirecta en Punto G y clítoris.
  • La vaquera: poniéndote sobre tu amante, con el pene o juguete enfilando hacia la vagina. Permite que seas tú quien controle tanto la profundidad como el ángulo o la velocidad.
  • La profunda: de espaldas, con las piernas elevadas sobre los hombros de tu amante, y su cuerpo de pie o de rodillas en una altura inferior a la que reposa tu espalda. De esta manera favorecemos que el pene o juguete entre de manera ascendente, justo hacia el Punto G.

Estimular el Punto G no debe confundirse con ganas de orinar

Puede resultar extraño, pero la sensación durante la estimulación continua del Punto G puede asemejarse mucho a las ganas de hacer pis. Si te ha pasado, no te preocupes, no tienes nada roto.

Lamentablemente no tenemos mucha información sobre los procesos relacionados con el Punto G, y si te digo la verdad, aún hay mucho que explorar e investigar en la sexualidad de la vulva. Lo que sí puedo garantizarte es que esa sensación es totalmente normal y natural.

Estás (o tu amante está) estimulando el Punto G, puede que incluso otras partes del cuerpo de manera simultánea, la excitación está que rebosa, te retuerces de placer y, de pronto, esa necesidad de orinar como si no hubiera un mañana.

¿Un consejo? Déjalo ir. Sí, puede sonar arriesgado, yo también lo pensaba al principio, ¿y si me hago pis? ¿Qué pensará mi amante? ¿Se pondrá todo perdido? Mil preguntas que, al final, lo único que hacen es limitar que traspases esa novedosa barrera.

El cuerpo reacciona de esa manera ante una estimulación repetida en tan ansiado punto, y lo mejor que puedes hacer es relajar el cuerpo y dejar que las sensaciones fluyan. De esta forma, aunque no necesariamente siempre, podrás experimentar la eyaculación, o incluso un squirt.

Si quieres evitar preocuparte por esas dudas que te abrasan en el peor momento:

  • Haz pis antes del encuentro erótico.
  • Cubre la cama con una toalla o sábana plástica.
  • Habla con tu amante y expón tus miedos al respecto.
  • Deja que fluya sin tensar el cuerpo.
  • Si tu amante pone inconvenientes o te hace sentir mal si eyaculas o tienes un squirt, quizá sea hora de hacer cambios.

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