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Vagina: Todos los tipos que existen. ¿Cuántos conoces?

Salud sexual

15/11/2022

Vagina: Todos los tipos que existen. ¿Cuántos conoces?

El cuerpo humano es diverso y, aunque pensemos que todos tenemos lo mismo, existen diferencias. En el caso de las personas con vulva, también ocurre. Por ello, tiene sentido que hablemos de que existen diferentes tipos de vagina. Hoy queremos hablarte de las más habituales. ¡Aprovecha y echa un vistazo a nuestros vibradores! Se adaptan perfectamente a todos los tipos de vagina que existen.

¿A qué le llamamos vulva?

La vulva comprende la parte visible de los genitales. Aunque en muchos ambientes la gente se refiere a ello como vagina, ésta es sólo una de las partes de la vulva.

En la vulva, sin entrar en tecnicismos, podemos encontrar el clítoris, la uretra, la entrada de la vagina y los labios internos y externos. La vagina, por su parte, es un conducto interno que conecta la vulva con el cérvix (cuello del útero), y de la que sólo se ve el inicio a menos que empleemos espéculos u otras herramientas; por eso referirse a toda la zona genital externa como vagina es impreciso y erróneo.

Por su parte, la vulva, puede mostrarse de diferentes formas, variando su color, tamaño y forma. Esto último más concretamente referido a los labios internos y externos.

Tipos de vagina y de vulva.

Los tipos de vaginas principales según la vulva

Aunque hay alguna más, hemos recopilado los seis principales tipos de vaginas que existen según su vulva. Eso sí, determinados en esencia por los labios y su tamaño.

Ojo cerrado

La vulva de ojo cerrado es estrecha y parece un ojo cerrado. Esto es así porque sus labios externos son más grandes que los internos y los tapan. En algunos sitios se refieren a esta vulva como la Barbie, ya que se parece a las que se le dibujan a las muñecas.

Podríamos decir que es la más prototípica y estéticamente idealizada, pero no es de las más comunes.

Herradura

La vulva con forma de herradura tiene los labios internos de la parte superior más grandes que los externos. Además, los externos están ligeramente más separados de lo normal, por lo que el labio interno es visible.

En este tipo de vagina, la parte inferior de la vulva, los labios externos son más grandes y tapan a los internos, por lo que la forma resultante recuerda a la herradura de un caballo.

Cisne

La vulva de tipo cisne, también llamada percebe u ostra, tienen los labios internos más grandes que los externos, por lo que los primeros son más visibles que los segundos. El clítoris es grande, sobresale y es visible con facilidad.

Mariposa

La vulva con forma de mariposa es de las más habituales. En ella, los labios internos sobresalen sobre los externos, abriéndose por encima de éstos y otorgando esa forma que podría recordarnos a la de una mariposa. De ahí su nombre. También se la conoce como la vulva con forma de cortina.

Bata de cola

Este nombre tan coplero y español representa una vulva similar a la mariposa, en la que los labios internos son más grandes que los externos, cubriéndolos. Sin embargo, y a diferencia de la tipo mariposa, aquí su tamaño hace que se produzcan pliegues y ondulaciones que nos pueden recordar a la forma de una bata de cola.

¿Qué tienen de diferente los tipos de vaginas y su vulva?

Una vez que hemos diferenciado los tipos de vagina según su vulva en función de las características de sus labios, no podemos obviar que, centrándonos exclusivamente en la vagina, también podemos encontrar elementos que hacen que dos vaginas no sean iguales entre sí. Aunque todas se adaptan a nuestros succionadores de clítoris.

Por ejemplo, el tamaño no es siempre igual, no sólo entre diferentes vaginas, sino la misma en diferentes circunstancias. Esto es debido a la estructura muscular y flexible de la vagina. El tamaño medio ronda entre los 7 y los 12 cm, siempre (salvo cuestiones médicas) siendo capaz de adaptarse a las necesidades en cada momento; de ahí que pueda acomodar una copa menstrual, abrazar un pene durante la penetración, y también dilatarse durante un parto vaginal.

El color de la vulva varía mucho de una persona a otra, y del tipo de vagina. La parte externa o los labios, pueden presentar una gran variedad de tonalidades. Desde igualar el color general de la piel, hasta ser muy oscuro en proporción; este factor también dependerá de las características dérmicas de cada persona, así como de su edad. En lo concerniente al vestíbulo vaginal y la propia vagina, las tonalidades pueden ir de un rosado claro a un rojo borgoña. El flujo sanguíneo tiene mucho que ver en esto; durante la excitación el flujo sanguíneo a la vulva se incrementa, y esto hace que la zona aparezca de un color más oscuro.

El flujo y la higiene

Podemos encontrar también diferencias en el flujo. Este depende de distintos factores, entre ellos los niveles de hormonas. A lo largo del ciclo tanto la densidad como el olor del flujo sano pueden variar. Igualmente, en caso de presentar alguna infección o alteración, el flujo también puede ser un signo que nos ayude a conocer el problema. El flujo sano puede ser transparente o blanquecino, un flujo verduzco, amarillento o grisáceo puede indicar alteraciones que debemos revisar con la ginecóloga.

El flujo, y el propio olor de la vulva pueden verse modificados por las hormonas, el uso de ropa interior muy ajustada y de tejidos sintéticos, por el uso de salva slip y compresas plásticas, o por los patrones de limpieza. Ya sea por una higiene deficiente, como por una excesiva. Los productos de higiene íntima como geles y desodorantes, deben utilizarse con cautela. Para lavar correctamente la vulva sólo es necesario emplear agua. La vagina, por su parte, es como un horno pirolítico, se limpia sola y no requiere de ningún producto (salvo prescripción médica puntual). Una vulva debe oler a vulva, no a perfume; no obstante, si consideras que el olor es muy fuerte o el flujo tiene un aspecto diferente, consulta con tu médico para que te haga una revisión.

¿A qué huele una vulva? Pues diferente, desde un olor dulce hasta uno más ácido. El olor podrá cambiar por cualquier condición de salud y, especialmente, durante los ciclos menstruales.

Tanto la vulva como la vagina sufrirán cambios a lo largo de la vida, tanto por las condiciones individuales, como por la propia edad. Con la llegada de la menopausia y la senectud, los tejidos son más delicados, se pierde tersura e hidratación de la piel y las mucosas. Esto afecta también a la lubricación, pero siempre podemos encontrar productos que ayuden a sobrellevarlo de la mejor manera posible sin perder calidad de vida sexual. Los lubricantes íntimos son los más recomendados en este caso.

Ahora que ya te hemos contado mucho más sobre los tipos de vagina, la vulva, sus formas y demás, seguro que serás capaz de identificar cuál es la tuya. No olvides que la salud de la vagina es lo más importante, y no hay nada mejor para fortalecerla que nuestras bolas chinas vibradoras.

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