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Cómo saber si soy gay o lesbiana

Relaciones

04/03/2022

Cómo saber si soy gay o lesbiana

Plantearse la propia sexualidad no sólo es muy normal, sino también sano. ¿Soy gay o lesbiana, otra orientación quizá? Podemos vivir toda la vida creyendo una cosa y, de pronto, por un motivo random, atisbar una duda que mueva los cimientos de todo cuanto creíamos saber sobre nuestra propia existencia. ¡Ey, fuera dramas! Veamos si podemos tener más información…

¿Qué es la orientación sexual?

La orientación sexual es la que define hacia quién sentimos atracción sexual; las personas del mismo sexo, las del contrario, ambas, o incluso ninguna. En definitiva, la orientación sexual versa sobre con quién te gustaría tener algo o sientes una afinidad erótica y/o romántica (lesbiana, gay, bisexual, pansexual, asexual…). La identidad sexual, por el contrario, habla de ti y de cómo te percibes (mujer, hombre, queer…)

¿Qué causa la orientación sexual?

La orientación sexual no la puedes elegir como si fueran unos zapatos o una dieta. Es algo congénito, nacemos con una orientación aunque tardemos media vida en plantearnos siquiera algo fuera de nuestro esquema educacional tradicional.

Queda sobradamente demostrado que nadie puede “convertirte” ni tú a otra persona, tampoco “se pega” ni se aprende. Simplemente se nace de una u otra manera, como puedes tener el pelo rubio o la nariz respingona, pero sin que exista un tratamiento estético que lo modifique; ni mucho menos una terapia conversiva efectiva ni deseable. La orientación sexual es, por tanto, algo biológico.

¿Cómo sé cuál es mi orientación sexual?

Las etiquetas pueden ser molestas, y a veces tendemos a ponernos una con más frecuencia por el resto del mundo que por necesidad propia. A lo que se suma la expectativa de ese increíble salto que es “salir del armario” si resulta que nos van más unas personas que otras, y las posibles consecuencias sociales; el mundo es una mierda, sí, pero también hay gente hermosa que estará siempre que lo necesitemos, incluso sin conocernos.

Al margen de la etiqueta, la presión social y demás, es lógico que quieras conocerte, y que si tienes dudas sobre tu orientación sexual, quieras hacer lo posible por disolverlas. Por más que el resolverlo hoy no te garantice tenerlo claro mañana.

Incluso puede sucederte algo tan surrealista como verídico, como plantearte tu sexualidad porque te gusta una (y sólo una) persona de tu mismo sexo. Sé de lo que hablo. Y créeme cuando te digo que no hay nada de malo en ello. Tu orientación sexual, sea cual sea, sin importar si varía en el tiempo, nunca será errónea.

Dentro de la orientación sexual nos encontramos con escalas, pues en esta vida nada es blanco o negro, sino que hay un hermoso abanico de grises entre los que nos situamos la mayoría de la población. Fue allá en los 50, si no recuerdo mal, cuando Alfred Kinsey estableció esa escala. La conocida Escala Kinsey marcaba diferentes rangos:

  • 0: Exclusivamente heterosexual
  • 1: Principalmente heterosexual, con contactos homosexuales esporádicos
  • 2: Predominantemente heterosexual, aunque con contactos homosexuales más que esporádicos
  • 3: Bisexual
  • 4: Predominantemente homosexual, aunque con contactos heterosexuales más que esporádicos
  • 5: Principalmente homosexual, con contactos heterosexuales esporádicos
  • 6: Exclusivamente homosexual

A través de diversas preguntas, se trataba de determinar en qué rango de la escala se encontraba alguien en el momento de la encuesta. Es importante señalar que la orientación sexual también puede tener un componente fluido, variando en el tiempo sin que ello pueda tildarse de ser “una fase”. Aquí tienes una representación práctica, aunque la fuente no es adecuada. Kinsey pudo comprobar que el porcentaje de personas que se consideraban exclusivamente heterosexuales o exclusivamente homosexuales era muy bajo.

Y tras esta clase de historia de la sexología, he de ser sincera. No existe un botón especial que pulsándolo te dé una respuesta inamovible. Un test tampoco va a darte una solución, si acaso es posible que te proporcione más dudas, en especial si no está supervisado por una persona experta en sexología (los test tipo Facebook tienen tanta validez profesional como los diplomas de la Universidad de Mis Ovarios).

gay o lesbiana

No esperes respuestas mágicas

Antes te hablaba sobre un test, pero también recuerdo haberte dicho que no te fíes de los test de internet, como los que suelta Facebook al mundo como esporas de un hongo. Un test, tenga base en el estudio de Kinsey o la lectura de los posos del café, no va a determinar quién eres. Si no acierta con qué tipo de princesa Disney eres, ¿cómo va a saber hacia quién sientes atracción sexual? Vamos a dar a esos test la misma importancia que le damos a la respuesta sobre qué comida somos o qué personaje de Star Wars tiene una personalidad más similar a la nuestra, asentimos, sonreímos, y a otra cosa.

Tampoco dejes que sea una persona que no te conoce quien decida cuál es tu orientación. Esto es algo que tienes que hacer tú, y no podrás delegar a nadie el marrón.

Pide ayuda

Contar con un círculo íntimo de apoyo siempre es positivo, e incluso puede ser resolutivo en cuestiones vitales como ésta. Habla sobre tus dudas con alguien de confianza, una persona o grupo de personas que sepas que no te van a juzgar sea lo que sea que les cuentes. Necesitarás apoyo durante esta exploración, y hay personas maravillosas dispuestas a escucharte.

La terapia psicológica o sexológica también es un gran recurso. No, no te pasa nada malo; acudir a terapia no es una forma de decir que hay algo mal en ti, sólo que tienes una cuestión que necesitas resolver y no cuentas con las herramientas o confianza suficientes para enfrentarte a solas. Hay profesionales en psicología y/o sexología que tienen especialización en cuestiones de orientación sexual, fíjate en eso a la hora de contactar para pedir cita.

Hablar con otras personas que estén inmersas en la comunidad LGTBIQ+, o que formen parte de asociaciones del colectivo, puede ser muy revelador. Podrán servirte de inspiración, no porque vayas a “imitar” su vivencia, sino porque pueden contarte cómo pasaron en su momento por el mismo proceso que estás viviendo tú ahora mismo, además de ofrecerte un apoyo emocional, en especial si tu círculo no es muy abierto de mente.

prueba orientación sexual

Prueba

Hay veces en que la única manera de saber si algo nos gusta, es probarlo. Simplista, sí, pero también puede ser efectivo.

Para no dañar a nadie, creo que lo mejor es que vayas de cara y te sinceres. Tú estás explorando, pero la otra persona puede sentir algo fuerte por ti, así que escoge con cuidado a quién le sugerirás una aventura. Tírate a la piscina por donde no cubre; o lo que es lo mismo, ve poco a poco y respeta tus límites o dudas. A medida que pruebes, o des un pasito, verás si te sientes a gusto con lo que estás haciendo, si te atrae esa persona a la hora de la verdad, o si hay algo que no termina de convencerte. Puede que un encuentro no te lo diga todo, pero también es posible que un inicio te diga más que todas tus dudas a solas.

Eso sí, nunca debes olvidar tener la mente abierta, respetarte y respetar a la otra persona, y no temer ser quien eres, aunque eso pueda sacudir tu vida en un momento dado.

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